Es una palabra simple pero guarda el tesoro más precioso que es la lealtad.
Cuando somos niños tenemos el concepto más soñado, idealizado y deseado de la amistad. Cuando pasa el tiempo a veces tenemos el duro golpe de comprobar en carne propia que aquel que considerabamos un amigo era solo una quimera.
Y otras tantas por Dios gracias, encontramos a seres que son circunstanciales en nuestro camino de la vida, que se brindan con amor y dedicación sin esperar nada a cambio, son como ángeles que vienen nos acompañan y luego se van. Ahí es donde caemos en la realidad que ése si era un amigo....






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